Criterio de taller
El material que pides no es el material que llega
Pides aluminio de 10 mm y te llega de 10,10. No es un error del proveedor: es cómo funciona el material comercial. Y si programas contando con los 10, lo pagas en la pieza.
Pides una placa de aluminio de 10 mm. Llega, la mides, y da 10,10.
La primera vez piensas que te han servido mal. Llamas, y te explican con toda la razón del mundo que el material está en tolerancia y que eso es lo normal. Miras el albarán: pone 10 mm. Miras el calibre: pone 10,10.
Los dos tienen razón. "10 mm" es una designación comercial, no una cota.
Por qué siempre sobra y nunca falta
Fíjate en un detalle: el material casi nunca llega por debajo del nominal. Llega justo o llega por encima.
Tiene lógica industrial. Una placa que llega escasa es una reclamación segura, porque hay clientes que no pueden sacar su pieza. Una que llega con unas décimas de más no molesta a casi nadie: se quita o se ignora. Así que los procesos de laminado y calibrado se ajustan al lado seguro.
Resultado práctico: cuenta con que el material será igual o más grueso que el nominal, nunca menos. Y con que la variación cambia de lote a lote, e incluso dentro de la misma placa.
Dónde te lo encuentras
En el cero pieza. Si pones el cero en Z contando con 10 mm de espesor y la placa tiene 10,10, todas las profundidades quedan desplazadas una décima. En una cajera es irrelevante. En una cota de apoyo que tiene que casar con otra pieza, no.
En el amarre. Un tope o una mordaza calculados al nominal pierden un poco de agarre, o dejan de apoyar donde deberían.
En las piezas que se voltean. Aquí es donde más duele. Si mecanizas una cara referenciando a la mesa y luego volteas y referencias a la cara ya mecanizada, el sobreespesor entra en juego dos veces y con signo distinto. Los rebajes por una cara y por la otra dejan de ser simétricos, y se nota justo en la cota que une ambos lados.
En los conjuntos. Diez espaciadores cortados de la misma barra arrastran todos el mismo sobreespesor. Apilados, la desviación se multiplica.
En el material que llega ya cortado. Si encargas el contorno a un tercero, el espesor que entra en tu taller lo decide su proveedor, no tú.
La regla
Mide el material antes de programar. Siempre. Cada placa.
Suena a obviedad hasta que ves cuánta gente programa a nominal porque el CAD dice 10.
Y con la medida en la mano, tres decisiones sencillas:
- Pon el cero Z en la cara de arriba real, no calculado desde la mesa. Es la única referencia que no depende del espesor.
- Si el espesor es funcional, planea la cara. Quitas las décimas sobrantes y además te llevas la irregularidad de laminación. Ahora sabes qué tienes.
- Si no es funcional, no lo toques y asegúrate de que ninguna cota del programa dependa de él.
Lo mismo pasa con el redondo y el tubo
No es cosa de la chapa. Un redondo nominal viene con su tolerancia, y el tubo tiene además tolerancia de pared, que suele ser más generosa que la de diámetro. Si haces un útil que tiene que abrazar un tubo de pared 3, no des por hecho que son 3,00.
Un cambio pequeño de costumbre
Anota el espesor real en el programa o en la hoja de ruta de cada trabajo. Dos segundos.
Cuando dentro de seis meses repitas la pieza con material de otro lote y algo no cuadre, ese número te dirá en treinta segundos si el problema es el material o eres tú. Sin ese dato, te esperan dos horas de buscar un fantasma.
En 7Axis Industrial fabricamos piezas, recambios y series cortas. Medir el material de partida es el primer paso del trabajo, no una precaución opcional.